Una de Naves….
October 28, 2006 10:12A todos los que nos gustan las películas/series de naves y sobre el espacio nos interesan estos tres temas que aparecieron en Malaciencia no hace mucho.
Ya recomendé Malaciencia hace unas semanas…, ahora copio y pego tres de sus artículos y os invito a que la visiteis, hay artículos muy muy buenos.
Aviso que no he posteado nunguna imagen que si están en los post originales, los cuales he enlazado donde pongo la fecha en que fue publicado. Aconsejo leerlo directamente allí,pero aquí también están.
Comenzaremos con un artículo escrito por Alf el día 7 de Junio de 2006.
Siguiendo con la nostalgia setentera-ochentera, estoy viendo nuevamente la serie Galáctica: Estrella de Combate. Serie mítica en su día, que creo ha envejecido dignamente. Los efectos especiales son bastante aceptables, teniendo en cuenta la época en la que se rodó, y los diseños de las naves no han quedado desfasados (no así el vestuario y peinados, que… ¡ejem!). Y precisamente de una de las naves voy a hablar: los Vipers. Para quien no lo recuerde, los Vipers eran los cazas que utilizaban los guerreros coloniales de la Galáctica (
los buenos, vamos).Los Vipers tenían una apariencia externa que recuerda mucho un avión de combate, con una forma aerodinámica y tres alerones en la cola. En el vacío del espacio, donde no hay ningún tipo de rozamiento, es innecesario tener una forma de este tipo, o unos alerones. Bueno, no pasa nada, ya que podría estar diseñada para penetrar en la atmósfera, y de hecho, ya en el primer episodio un Viper aterriza directamente en un planeta habitable. Pero sigamos. Los Vipers tenían unas aberturas en el morro y en los motores, como si fueran entradas de aire de un reactor. Nuevamente, no tiene sentido un diseño así para una nave que debe operar en el espacio, pero también cabe la posibilidad de que esas aberturas no tengan nada que ver con la admisión de aire. Así que de momento, cuela.
Si nos vamos al interior de la cabina de un Viper, la cosa ya va siendo más peculiar. En numerosas ocasiones se nos muestran tomas del panel de mandos del Viper, y vemos indicadores tan familiares como un horizonte artificial, o un altímetro. Bueno, esto ya tiene más delito. ¿Qué sentido tiene un horizonte artificial o un altímetro en el espacio? Aquí ya no me vale la explicación de que la nave puede penetrar en la atmósfera y volar como un avión, ya que durante secuencias de combate en el espacio, se nos muestran tomas de esos indicadores moviéndose, para añadir dramatismo (y supongo que para ahorrar caros planos de efectos). Así que esos indicadores se utilizan en el espacio. ¿Qué utilidad tienen? Un horizonte artificial nos muestra la inclinación de la nave ¿con respecto a qué? El altímetro nos muestra la altura ¿con respecto a qué?
Eso en cuanto a apariencia, pero veamos ahora el comportamiento. Los Vipers vuelan como si fueran aviones, una licencia que comparten muchas otras series y películas, como la saga de La Guerra de las Galaxias. Pero en este caso, hay una escena cuyo diálogo merece pasar a los anales de MalaCiencia. En el primer episodio, Apolo y su hermano Zak son atacados por unos cazas cylones, que se colocan detrás de ellos. Ante esta situación, Apolo le dice a su hermano que encienda los retropropulsores y use los flaps, para disminuir bruscamente su velocidad, de forma que los cylones les adelantan, y los dos Vipers se colocan detrás de ellos. Un momento ¿flaps? ¿en el espacio? Los flaps son unos pequeños alerones en la parte de atrás de las alas de un avión, que se pueden mover para variar la aerodinámica del mismo, afectando tanto a la sustentación como a la resistencia del aire. Aquí ya no hay excusa posible. Uno puede pensar que las naves tienen una tecnología desconocida que les permite moverse como aviones, pero unos flaps son completamente inútiles si no hay atmósfera. No tienen sentido.
En fin, se ve que se inspiraron demasiado en la apariencia y funcionamiento de un actual caza de combate.
EL siguiente artículo relacionado con el tema trata sobre como se maniobra en el espacio, fue escrito (otra ver por Alf) el día 4 de Julio de 2005.
El otro día, mientras hacía la compra y el carrito se iba llenando cada vez más de cosas y haciéndose más pesado, inevitablemente me acordé de cómo se muestran normalmente el movimiento de vehículos espaciales en las películas, y qué poco realistas son. “Este hombre ha perdido el juicio” pensaréis, ¿qué tienen que ver las naves espaciales con los carritos del super? Pues mucho, ya lo veréis.
En la inmensa mayoría de las películas, las naves espaciales pequeñas se mueven como si fueran aviones. Hacen picados, realizan curvas y se inclinan a la vez, realizando todo tipo de maniobras típicas de una avioneta o de un avión de combate. Dado que estamos acostumbrados a ver estos movimientos en documentales, películas o incluso en vivo, inconscientemente nos parece normal que una nave espacial realice los movimientos de la misma manera.
Pero esos movimientos sólo se pueden realizar dentro de un fluido, en este caso, la atmósfera. ¿Y por qué? Bueno, porque los motores de un avión, sean helices o turbinas, sólo ejercen su fuerza hacia atrás, de forma que el avión se ve empujado hacia delante (con algunas excepciones, como ciertos aviones de combate que pueden despegar y aterrizar verticalmente). Algunos cazas pueden mover ligeramente sus toberas, y un avión con varios motores puede jugar con la potencia de cada uno de ellos para alterar la dirección de este empuje, pero la forma de maniobrar con un avión es con sus alerones. Debido a la velocidad con la que se mueve un avión, al inclinar un alerón, el propio aire ejerce un fuerza sobre el mismo, haciendo que el avión gire, se incline, cabecee, lo que sea. Podemos experimentar fácilmente con este efecto, sacando la mano por la ventanilla cuando viajamos en coche por carretera (y no conducimos nosotros, claro). Si ponemos el brazo y la palma de la mano completamente horizontales, podremos mantener la posición sin problemas. Pero si inclinamos la palma, en seguida notaremos cómo la fuerza del aire nos la empuja hacia arriba o hacia abajo (depende de cómo la inclinemos).
En el vacío del espacio, no hay aire ni ningún tipo de fluido que nos pueda ayudar a maniobrar de esta manera. Si queremos maniobrar, tendrá que ser siempre a base de motores. Y debido a la Primera Ley de Newton, si queremos cambiar la dirección, deberemos ejercer una fuerza tanto en la dirección hacia la que queremos ir como en la dirección contraria a la que vamos. Supongamos por ejemplo que queremos realizar un giro de 90º hacia la derecha. Si orientamos las toberas de forma que la nave gire sobre sí misma esos 90º, lo único que habremos hecho es eso: que la nave rote, pero seguiremos viajando en la misma dirección (y además, de lado). Además, antes de completar el cuarto de vuelta, hay que apagar las toberas y encender las contrarias para detener la rotación. Si no, nuestra nave rotaría indefinidamente. Si en vez de rotar, encendemos nuestras toberas del lado izquierdo, o si tras la rotación encendemos las traseras, la dirección de nuestra nave variará, pero no habremos conseguido cambiarla en 90º, ya que nuestra velocidad en esa dirección no varía. Tal vez nos encontremos con que hayamos variado el rumbo en 30º, en 45º, en 60º, pero nunca llegaríamos a los 90º así. Para hacerlo, deberíamos ejercer una fuerza que “frenara” la nave en la dirección anterior. Así, podríamos primero encender las toberas delanteras, detenernos, rotar, y luego acelerar en la nueva dirección. O también podríamos rotar 135º y utilizar nuestras toberas traseras. una vez en la dirección adecuada, rotaríamos 45º en sentido contrario y ya estaríamos mirando hacia la dirección del movimiento. De hecho, seguro que los que hayan jugado a videojuegos tipo Asteroids o Star Control, en los que la nave que controlamos sigue más o menos ese comportamiento (salvo por la rotación y la existencia artificial de una velocidad máxima), habrán utilizado ese tipo de maniobras para girar con rapidez.
Y el que no haya jugado con esos juegos, siempre puede experimentar con el carrito del super, bien cargado. Las cuatro ruedas de esos carritos se pueden orientar en cualquier dirección (si no es así, no nos vale). Si lo llevamos bien cargado de cosas (así la masa será demasiado grande para que el rozamiento influya demasiado), el comportamiento del carrito será muy similar al de una nave en el espacio. Si estamos parados, deberemos empujar con fuerza para empezar a moverlo, pero una vez en marcha, apenas tendremos que empujar. Sólo lo justo para vencer el rozamiento de las ruedas, si están bien engrasadas, claro. Si queremos girar para meternos en otro pasillo, o bien nos detenemos primero y empujamos el carrito en la otra dirección, o bien giramos más de lo necesario y empujamos con fuerza. Si simplemente intentamos girar como si fuéramos en un coche, veríamos que lo único que hemos conseguido es rotar el carrito, que se sigue moviendo en la misma dirección.
Antes he mencionado el rozamiento de las ruedas del carrito. En el espacio no hay rozamiento, por lo que una vez estemos viajando en la dirección deseada y a la velocidad requerida, no necesitaremos seguir “empujando” la nave. Este es otro fallo habitual (que ya comenté en un envío dedicado a Misión a Marte). Normalmente, en las películas, vemos que la nave de turno tiene unas toberas en la parte trasera, que están siempre encendidas. Otro ejemplo son algunos episodios de Star Trek: La Nueva Generación, en los que al Enterprise le fallan los motores y se detiene. Y eso no es así. Mientras se ejerza fuerza sobre la nave, ésta acelerará. Y si se detienen los motores, la nave viajará a velocidad constante. Un error similar ocurre también en Deep Impact, cuando los astronautas se posan en el cometa. En un momento dado, los de la nave tienen que acercarse para recojerlos, y de pronto Robert Duval detiene la nave diciendo que no pueden gastar más combustible. Pues precisamente es deteniendo la nave como se gasta combustible, no dejando que se mueva por su propia inercia.
Supongo que esta forma de ver las naves en el espacio, maniobrando como si fueran aviones en una atmósfera (algunos diseños son incluso aerodinámicos, cuando no es necesario), se lo debemos a George Lucas y su saga de La Guerra de las Galaxias. Cuando rodó la primera película de la serie, no quería que se pareciese a lo que era la ciencia ficción cinematrográfica hasta entonces, con planos fijos de una nave poco ágil. Quería mucho más dinamismo. Así que hizo que el equipo de rodaje y efectos especiales vieran documentales de la segunda guerra mundial, para intentar plasmar esos movimientos en las batallas espaciales. Y lo consiguió, pasando a la historia del cine por ello.
Pero mientras que en la saga de Lucas estas piruetas se pueden más o menos justificar alegando que después de todo es más fantasía heróica que ciencia ficción, y que la tecnología de esa galaxia muy lejana no tiene por qué coincidir en absoluto con la que podamos conocer o especular (tenemos robots con sentimientos, espadas de luz, armas que hacen saltar un planeta entero por los aires), en muchas otras películas se cometen esos mismos errores, estando ambientadas en un futuro más o menos cercano, o incluso en la actualidad.
De hecho, creo que tan sólo la película 2001: Una Odisea en el Espacio (y su secuela 2010: La Odisea Continua), y la premiadísima y excelente serie de TV Babylon 5 (por desgracia, no muy conocida aquí en España, donde ha sido maltratada por TVE y por la propia distribuidora), han reflejado el movimiento en el espacio con corrección, aunque en el caso de Babylon 5 eso sólo se puede apreciar con las naves terrestres, sobre todo con los Starfurys
Y por último el 25 de Octubre de 2005 (hace tres días) se volvió a hablar de los Vipers de la Galactica.
Hace unos meses, comenté algunas cosillas sobre los Vipers de la clásica serie de TV Galáctica: Estrella de Combate. Entonces vimos algún error que otro, todos ellos derivados del hecho de que viajar por el espacio es muy diferente a volar en un avión. Hoy comentaré algunos más, todos ellos muy similares.
En la serie, parece un argumento recurrente el que alguno de los protas (Apolo o Starbuck) se vea obligado a realizar un aterrizaje forzoso. Así, en el episodio El Guerrero Perdido, Apolo se queda sin combustible y aterriza en un planeta con una ambientación tipo western (duelo incluido). En el espisodio Los Jóvenes Guerreros, es Starbuck el que debe aterrizar tras ser dañado su Viper en un combate. Y sin embargo, hay muy pocos motivos para arriesgarse a una aterrizaje de emergencia cuando viajas por el espacio.
Al contrario que un avión, una nave espacial no necesita propulsarse para “mantenerse volando”. La Primera Ley de Newton nos dice que en ausencia de fuerzas externas, un cuerpo en movimiento se mantiene en movimiento rectilíneo y uniforme. Dado que en el vacío del espacio no hay rozamiento, a menos que nos topemos con un obstáculo en el camino, o nos acerquemos demasiado a algún objeto suficientemente masivo (como un planeta), nuestra nave seguirá viajando indefinidamente una vez se apaguen los propulsores. De hecho, a menos que nos estemos quedemos sin soporte vital, es muchísimo más peligroso intentar una entrada en la atmósfera y un posterior aterrizaje, con un vehículo dañado o sin combustible. Pese a su forma aerodinámica, un Viper no tiene pinta de planear demasiado bien sin motor. Simplemente caería como una piedra
Bueno, tal vez esa sea la causa: la pérdida de soporte vital. Pero en ninguno de los dos episodios se menciona nada relativo al soporte vital. Y en el caso concreto de Los Jóvenes Guerreros, Starbuck iba acompañado por Boomer, y no intentan ningún acoplamiento para pasarle oxígeno o algo similar, sino que directamente se ponen a buscar como locos un planeta donde Starbuck pudiera posarse. Además hay otro detalle que sugiere que simplemente los guionistas ignoraban algo tan básico. En El Guerrero Perdido, Starbuck y Boomer salen a buscar a su compañero, y tras recorrer un largo trecho y gastar gran cantidad de combustible, Starbuck sugiere que apaguen los motores, ya que la inercia los empujará 40 centones más (un centón es una unidad de tiempo imaginaria de la serie, que viene a ser algo así como un minuto). En realidad, en el espacio, la inercia les mantendría indefinidamente a la misma velocidad. Sin rozamiento, no hay nada que frene los vehículos.
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One Response to “Una de Naves….”
muy instructivo sobre todo para una total ignorante en el tema pero curiosa. Muchas gracias en tus comentarios he encontrado lo que buscaba
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